El blues es un género musical que ha influenciado en gran medida la historia de la música. Uno de los elementos más importantes de esta música es el uso de los acordes de séptima menor. Estos acordes aportan un sonido característico al blues que lo diferencia de otros estilos.
Antes de profundizar en su uso en el blues, es importante entender qué son los acordes de séptima menor. Un acorde de séptima menor se forma a partir de un acorde menor al que se añade una séptima menor. Por ejemplo, si tenemos un acorde de La menor (A-C-E), el acorde de séptima menor sería Am7 (A-C-E-G).
Esta adición de la séptima menor aporta un sonido de tensión al acorde, lo que hace que sea muy utilizado en la música blues. Además, los acordes de séptima menor también se utilizan en otros géneros musicales como el jazz y el rock.
En el blues, los acordes de séptima menor se utilizan de manera constante. La progresión de acordes más común es la progresión de doce tiempos, que se basa en tres acordes que se tocan durante 12 compases. Estos acordes son el acorde I, IV y V de la escala blues.
Por ejemplo, si estamos en la tonalidad de la y utilizamos la escala blues de La (A-C-D-D#-E-G), los acordes I, IV y V serían A7, D7 y E7 respectivamente. La progresión de doce tiempos quedaría así:
Esta progresión de acordes se ha utilizado en innumerables canciones de blues y es uno de los elementos más representativos del género.
Existen algunas canciones de blues que son un claro ejemplo del uso de los acordes de séptima menor. A continuación, se presentan algunos ejemplos:
Los acordes de séptima menor son un elemento fundamental en la música blues. Su uso constante en la progresión de doce tiempos y en canciones emblemáticas del género los convierte en una de las características más reconocibles del blues. Si quieres aprender a tocar blues en guitarra, es imprescindible que domines los acordes de séptima menor.